Palladio+Scamozzi arq. El teatro de la vida, parte III

3era. parte

Ni Andrea ni Giangorgio tenían dudas que el primer edificio a estudiar en profundidad era el Panteón de Agripa, del arquitecto Apolodoro de Damasco a quien habían puesto el sobrenombre de “Damasceno”.

El Panteón fue construido entre 125-128 DC. El plan de trabajo era muy claro, estudiarían la obra de uno de los más grandes arquitectos de Roma, quien tenía gran influencia helenística.

Apolodoro sirvió a Trajano diseñando obras como el puente de Trajano sobre el río Danubio, los mercados del Quirinal en Roma, las termas de Trajano, el foro, el mercado.

La columna de Trajano, de treinta metros de altura y cuatro de diámetro, fue realizada en mármol, y éste completamente tallado, narra la victoria de Trajano en la guerra contra los Dacios.

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Debieron recordar que la primera construcción del Panteón se debe a Marco V. Agripa entre los años 27 y 25 AC, y estaba dedicado a todos los dioses del Olimpo, de allí su nombre Panteón, PAN todos TEOS dioses. Fue reconstruido en parte y otras totalmente, como tras el feroz incendio en el año 80.

Hay una extraordinaria transición en el acceso, que originariamente estaba del lado opuesto por donde Andrea y Giangorgio entraron, subiendo unas  escaleras, dando un concepto privilegiado a los escalones que la separaban de la plaza pública, y entrar a través de un pronaos, que lo enmarcan 16 columnas monolíticas de granito egipcio, con capitel corintio. Andrea debe haber alzado su mirada (estoy convencido que lo hizo lentamente, intensamente), para leer el  nombre de Agripa, en letras de bronce, y luego dibujar el detalle de su armadura.

Creo que Andrea le comentó a Giangorgio:

– Una cúpula de esta magnitud tiene una destreza proyectual enorme y han combinado una gran confianza en la existencia del mortero de argamasa con la decisión arriesgada y correcta de llevar a este material más allá de sus límites conocidos.

– Apúntalo Andrea, apúntalo…..

Y Andrea, sacando conclusiones, debe haber pensado, “es la uniformidad estructural y de diseño, la que ha dado estabilidad al conjunto”.

Andrea cuando salía de la basílica, lo hacía por el antiguo Decumano Máximo de la ciudad romana Vicetia, era la calle principal del centro histórico, seguramente sabría que siglos más tarde se llamaría corso Palladio. Los genios saben cosas antes que lo sepamos el resto de los mortales.

Este Corso es un tramo de la antigua calzada romana Via Postumia, cuya función era conectar el puerto de Génova situada al noroeste de la actual Italia con Aquileia situada al noreste, también puerto y centro del imperio Romano.

Andrea y los ciudadanos de Vicenza sabían que Vicenza había conformado su centro histórico con el trazado cuadriculado y de calles de una típica ciudad romana. Cuya génesis la daban el Decumano máximo /(que corría de este a oeste) y el Cardo máximo (de sur a norte).

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Los romanos, tenían una serie de rituales, heredados de los etruscos que utilizaban al fundar una ciudad. Cuando encontraban un lugar que consideraban “ideal¨, era porque tenía un río, tierras fértiles, abundante madera, que era fácil o razonablemente defendible y con posibilidades de estar bien comunicado.

Estos rituales tenían una base tanto práctica como supersticiosa. El “Augur” se encargaba como sacerdote con sus poderes especiales, de adivinar y predecir si el terreno sería el adecuado. La ceremonia o “Inauguratio” comenzaba con el rito de observar el cielo buscando alguna señal divina, luego de este “contemplatio”, se disecaba un águila, o cualquier otra ave, para examinar sus entrañas, ya que su estado daba suficientes indicadores de la calidad del aire y el agua.

Luego delimitaban el territorio, utilizando un toro y una vaca blancos (que nunca antes hayan llevado el yugo). Se los enganchaba a un arado de bronce. El toro, símbolo de la guerra y la fertilidad, iba por fuera, la vaca, símbolo del cuidado del hogar, por dentro. El fundador marcara con la yunta un surco “sulcus primigenius” delimitando el perímetro de la ciudad, preferentemente cuadrado, como el Palatino romano que fuera núcleo de Roma y no solo una de sus 7 colinas. Sobre ese perímetro se levantaban las murallas.

Donde se sitúan las puertas se levantaba el arado para que no hiciera surco, levantar en latín se dice “portare”, de donde proviene el término puerta.

El surco separaba 2 zonas, fuera de él era sagrado “pomerium” y estaba dedicado a los dioses, por ello el arado debía ser manejado de forma oblicua, haciendo que la tierra cayera dentro. Fuera del muro nadie podría vivir, ni cultivar la tierra, no se podía entrar con armas dentro del perímetro de la ciudad.

Ya dentro de la ciudad, debía cavarse una fosa circular “mundus”, para depositar los restos del águila, algunas ofrendas y una caja con tierra del lugar de origen de los fundadores dando el significado de llevar a los dioses a la nueva morada.

Se tapa el foso, y se coloca sobre él una piedra cuadrada o estandartes militares, a este altar se le prende fuego el “focus”. Luego de bautizar la ciudad, se hace un sacrificio para dedicar la ciudad a los dioses Júpiter, Juno y Minerva, el “consecratio”.

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Para planificar la ciudad, un agrimensor, con la “groma”, delineará las dos calles principales, más anchas que el resto, la decumanus maximus, de este a oeste, y la cardo maximus, de norte a sur. A los cuadrantes se los denominaba “dextra”, “siniestra”, “postica” y “antica”.

La Groma, derivada del griego “gnomon”, significaba escuadra. Era un aparato esencial de nivelación, alineación y corrección de las direcciones perpendiculares. Era una pértiga vertical que soportaba en su extremidad superior un travesaño que giraba en el plano horizontal sobre un pivote, cada travesaño soportaba una plomada.

Podría pensarse que Andrea no solo había ganado a Sebastiano Serlio el concurso de la basílica, sino que lo logró utilizando un recurso arquitectónico muy utilizado en el Renacimiento y luego en el neoclásico, que consistía

en combinar arcos de medio punto con vanos adintelados y que llevaba el nombre de Sebastiano Serlio, es decir, “ventana Serliana”, ya que fue el primero en dar una base teórica a esta forma.

Es una impronta que aparece como arco de triunfo, utilizada en portadas y logias, sus laterales están adintelados y son más bajos.

Entre tantos y tantos ejemplos, podía verse en la portada del Palacio de Carlos V situado en la colina de la Alhambra en Granada realizada por Pedro Machuca en 1527.

Pero, podríamos también pensar que la fuente de inspiración de Sebastiano podría haber sido la Villa Adriana (125-134 DC) en Tivoli, así como en el templo de Adriano (130 DC en Efeso,Turquía, donde se lo llamaba también “arco Siriaco”. Más tarde es Bramante quien lo utiliza en Sta. María Del Popolo (1507-09) en Roma,

construído en el siglo IV AC, en honor del emperador Adriano

Cuando un admirador de Andrea Palladio como Iñigo Jones lo difunde en Inglaterra, ya lleva el nombre de “arcada Paladiana”. Lord Burlington en el siglo XVIII le añade un arco exterior para recoger los tres huecos.

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hugoklico

Arquitecto. Argentino/Español. editor. distribuidor de libros ilustrados

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