MADRID.- Si notáis en el escrito que sigue algunos giros infrecuentes en nuestras entregas habituales, podréis atribuirlo al caudaloso influjo idiomático recogido durante varias semanas de permanencia en España. Ese contagio lo recibí incluso de dos compatriotas que hicieron las veces de cordiales anfitriones en sendas jornadas madrileñas a fines de Semana Santa.
Primero fue el arquitecto Hugo Kliczkowski que, tras 11 años de vida en Madrid, es casi un oriundo aunque con el acento porteño incontaminado. Con él recorrimos la ciudad y su contorno, comenzando por la Ciudad Universitaria y la siempre lozana residencia argentina Nuestra Señora de Luján (diseñada hace 40 años por Horacio Baliero y Carmen Córdova). El trayecto siguió hasta el monasterio del Escorial y los alrededores, en los que hay casos tan diversos como el Euroforum y la nueva sede de la revista El Croquis, un alarde de vocabulario moderno.
Nuestro tiempo con Hugo concluyó por la noche con una comida en el restaurante Samarkanda, que disfruta del paisaje interior de la estación de Atocha, creativamente reformada por Rafael Moneo.
Gracias a iniciativas públicas y privadas, Madrid luce (de día y de noche) un atractivo espectacular.
Foto: María Aramburu
A diferencia de Kliczkowski, nuestro segundo cicerone, Alejandro Caffarini, habla ya con la pronunciación y los modismos de un madrileño nato. Está en España hace 12 años y, como es más joven, se asimiló a la vida de Madrid con más plasticidad. Hicimos con Alejandro un largo periplo nocturno mechado con sus agudos comentarios. De lo visto y oído quiero extractar para compartir algunas observaciones que, inevitablemente, comportan un parangón con hechos verificables en nuestro país.
Tomemos por caso el transporte público subterráneo: la evolución operada en la red del metro de Madrid fue tal que en cuatro años duplicaron los 42 kilómetros de vías ya existentes. Eso implica un ritmo de más de 10 kilómetros de construcción de túneles, instalaciones y estaciones terminadas y habilitadas por año . Vale aclarar que los trenes son casi inaudibles, cómodos, y que se desplazan a una profundidad que llega a más de 30 metros con respecto a la cota de la calle.
Pero hay una reflexión que prevalece en mi espíritu después de este intenso paso por la capital española. Después de observar las creativas reformas y adaptaciones en obras venerables y más que centenarias, como la citada del Euroforum del Escorial o las del Museo Reina Sofía y el Thyssen Bornemisza, sin olvidar la estación Atocha y su entorno, uno no puede dejar de lamentar la pacatería que, entre nosotros, impide la presencia del hoy en edificios que ni se acercan a los valores y la antigüedad de las citadas. Ascensores de cristal, sanitarios modernísimos, ambientes diáfanos y bien señalizados, y una clara adaptación al uso propuesto son el resultado de trabajos respetuosos e inteligentes.
Mientras tanto, aquí seguimos discutiendo si puede o no acondicionarse la Villa Victoria para una misión cultural trascendente y no condenarla a un reverente inmovilismo.
Algún día habrá que explicar lo que es canela fina . Y tenerla
Al analizar el constructivismo ruso —movimiento de vanguardia que organiza planos y expresa el volumen— y el deconstructivismo —orientado al control del desorden en un diseño impredecible y perturbador—, es posible detectar que ambos comparten una actitud común: existe un nexo entre la construcción y la deconstrucción.
El constructivismo nace en 1914 y el deconstructivismo en torno a 1980; aunque los separan 66 años, ambos comparten la voluntad de provocar una ruptura con la tradición, entendida como un vínculo con el pasado, proponiendo —o creando— un orden “fresco” que da nuevos aires a ambas corrientes.
Los viejos conceptos deben ser defenestrados: se busca crear nuevas formas en el espacio, convencidos sus protagonistas de que la originalidad debe primar sobre aquellos conceptos que consideran superados por los cambios.
Tanto es así que el constructivismo influye en distintas áreas del conocimiento: da nombre al andamiaje necesario para actuar y sienta las bases conceptuales de un crecimiento continuo, dinámico, creativo y reflexivo. Pretende orientar la misión del artista, que no es otra que la de construir en y con el arte.
Alexander Ródchenko. Afiche
Constructivismo
En el campo del arte y la arquitectura, en la Rusia de 1914, el artista y arquitecto Vladimir Tatlin (1885 ~1953) funda el constructivismo junto a otro pionero del movimiento, también artista y arquitecto, El Lissitzky (Eliazar, 1890 ~1941).
Posteriormente se le unieron Antón Pevsner, artista (1888 ~1962) y su hermano Naum Gabo, artista y médico (1890 ~1977), Kasimir Malevich, pintor (1878 ~1935) y Alexander Ródchenko, diseñador, fotógrafo (1891 ~1956 ) su esposa Varvara Stepánova, artista (1894 ~1958) así como Laszlo Moholy-Nagy, pintor, fotógrafo (1895 ~1946 ), y profesor en la Bauhaus de Dessau, y su esposa Lucia Moholy ( Lucía Schultz 1894 ~ 1989).
László Moholy-Nagy . Afiche de la Bauhaus, 1923
Es Theo van Doesburg (1883 ~1931) —vinculado al grupo Abstraction/Création— quien, con su influencia y la del grupo que toma el nombre de la revista fundada por Doesburg junto a Piet Mondrian (1872 ~1944) en octubre de 1917, De Stijl (El estilo), despierta el interés y convoca la participación del pintor y profesor uruguayo Joaquín Torres García (1874 ~1974).
América Invertida. Joaquín Torres García 1943
Joaquín Torres García, Composición constructiva
Un protagonista especial fue Vladimir Tatlin, quien diseña y construye la maqueta del Monumento a la III Internacional (1919), una torre que el crítico y ensayista Viktor Shklovski (1893 ~1984) definió como una “Torre de Babel construida, de hierro, vidrio y revolución”. Fue un proyecto emblemático del constructivismo ruso, concebido como una estructura dinámica de hierro y vidrio donde forma, técnica e ideología se funden en una arquitectura utópica «destinada a encarnar el impulso revolucionario de su tiempo».
Vladimir Tatlin . Monumento a la III Internacional, 1919 (maqueta)
Claramente se nutre de una ideología y de una actitud política, con la intención de hacer del constructivismo un arte revolucionario, capaz de difundir y producir transformación a través del arte.
Algunos artistas y arquitectos generadores y propagadores del constructivismo en el mundo
Vladimir Shújov. Torre Shújov, Moscú, 1922. Estructura hiperbólica de acero
El ingeniero Vladímir Shújov (1853 ~1939) diseñó en 1920 la Torre Shújov, también conocida como Shábolovka, una estructura hiperboloide de 160 metros de altura
Oskar Schlemmer pintor y escultor alemán (1888-1943) estuvo vinculado a la Bauhaus de Weimar, Vadim Meller, pintor, diseñador y escenógrafo ruso (1884 ~1962), estuvo vinculado al grupo expresionista Der Blaue Reiter, fundado por Vasili Kandinsky y Franz Marc, activo entre 1911 y 1913. Vadim Meller pintor, diseñador y escenógrafo ruso (1884 ~1962) vinculado a “Der Blaue Reiter” grupo expresionista fundado por V. Kandinski y F. Marc que existió desde 1911 a 1913. (El jinete azul, toma su nombre de un cuadro de 1903 de Kandinsky).(1)
Vasili Kandinsky. El jinete azul, 1903
Kandinsky, el jinete azul
Lyubov Popova, pintora rusa (1889–1924), estuvo asociada al constructivismo, al suprematismo y al cubo-futurismo. Konstantín Mélnikov, arquitecto y pintor ruso (1890–1974), es célebre por su residencia en Moscú, compuesta por dos torres cilíndricas con ventanas hexagonales, construida en 1929.
Konstantín Mélnikov
Esta casa le dio tanto fama como arquitecto como la desgracia de su posterior persecución política y profesional durante el estalinismo. Su modernismo experimental fue considerado ajeno —y en parte opuesto— al realismo socialista impuesto por el régimen.
A partir de comienzos de la década de 1930, Konstantín Mélnikov fue progresivamente marginado: se le prohibió ejercer, dejó de recibir encargos oficiales y fue excluido de la enseñanza. Vivió recluido durante décadas en su propia casa de Moscú, sobreviviendo gracias a trabajos menores y a la pintura, hasta morir prácticamente olvidado por las instituciones soviéticas. Fui en Moscú a visitarla, pero solo pude acercarme a la casa, ya que no estaba abierta a visitas. Para verla, pedi a unos vecinos me permitieran verla desde su jardín que lindaba con la casa, esta en un barrio muy tranquilo.
Louis Lozowick, pintor y grabador ucraniano/americano (1892 ~1973), desarrolló una obra estrechamente vinculada al imaginario industrial y urbano del constructivismo. Moisei Ginzburg, arquitecto y urbanista ruso (1892 ~1946), ligado al constructivismo y al racionalismo arquitectónico, participó activamente en los congresos del CIAM (congresos internacionales de arquitectura moderna). Es autor del concepto desurbanismo, orientado a reducir las distancias entre campo y ciudad mediante la propuesta de la “ciudad verde”, de carácter antiurbano. Leo Breuer, pintor alemán (1893–1975), participó de las búsquedas abstractas y constructivas de la época. Varvara Fiódorovna Stepánova, pintora rusa (1894 ~1958), estuvo estrechamente vinculada a Alexander Rodchenko, Vasili Kandinsky, Alexandra Exter y Lyubov Popova, compartiendo el concepto de integrar arte, diseño y producción experimental.
Varvara Stepanova Figuras danzando en blanco, 1920. Óleo sobre tela
Ben Nicholson, pintor y escultor inglés (1894 ~1982), desarrolló una obra abstracta de raíz constructiva, clave en la modernidad británica, Manuel Rendón, pintor francés de origen ecuatoriano (1894–1982), fue una figura fundamental en la difusión del constructivismo en Ecuador y en otros países de América Latina. Marcel Janco, rumano/israelí (1895 ~1984), fue una de las figuras fundadoras del Dadaismo, postulando el caos, el nihilismo y la irracionalidad como crítica radical a su tiempo, con la convicción de que esa ruptura podía transformar el mundo en un lugar mejor para vivir. Gustav Klutsis, fotógrafo y diseñador ruso (1895–1938), desempeñó junto a su esposa y colaboradora Valentina Kuláguina (1902 ~1987) un papel central en el diseño de la propaganda estalinista. Fue un destacado artista del fotomontaje, utilizado como herramienta política y de comunicación de masas.
Gustav Klutsis. Afiche de propaganda soviética, c. 1930
A pesar de su intensa labor política y propagandística, el propio régimen lo condenó a muerte: Gustav Klutsis fue arrestado durante las purgas estalinistas y ejecutado en 1938 por la policía política soviética, tras un juicio sumarísimo, acusado de actividades contrarrevolucionarias. Ella Bergmann-Michel, artista abstracta y fotógrafa alemana (1896–1971), desarrolló una obra comprometida con la experimentación formal y el cine social durante la República de Weimar. Tomoyoshi Murayama, artista, dramaturgo y productor teatral japonés (1901 ~1977), acuñó el método del “constructivismo consciente”, proponiendo la eliminación de las fronteras entre el arte y la vida cotidiana.
JocelynBarbara Hepworth (1903 ~1975), escultora inglesa, estuvo vinculada —entre otros— a Naum Gabo, compartiendo una concepción constructiva y espacial de la escultura. Victor Pasmore, pintor y escultor británico (1908–1998), fue una figura clave en la abstracción constructiva y en la integración del arte y la arquitectura. Estuardo Maldonado, escultor y pintor ecuatoriano (1930 ), ha desarrollado proyectos de integración entre pintura, escultura y arquitectura, especialmente en el espacio público. Theo Constanté (1934 ), escultor ecuatoriano, profundizó las investigaciones geométricas y constructivas en América Latina. Carlos Catasse, pintor chileno (1944 ~2010), desarrolló una obra abstracta de fuerte rigor estructural. Ella Bergmann-Michel, artista abstracta y fotógrafa alemana (1896–1971), desarrolló una obra comprometida con la experimentación formal y con el cine social durante la República de Weimar.
Influencias mutuas
Cine dancing Doesburg Strasbourg Café L’Aubette (1928) Théo Van Doesburg, Hans Arp y Sophie
El cubismo ejerce una gran influencia en el constructivismo a partir del conocimiento que Vladimir Tatlin tiene de las obras de Pablo Picasso (1891 ~1973) y Juan Gris (José Victoriano González-Pérez, 1887 ~1927), así como del futurismo, que valora la originalidad, la velocidad y la tecnología, buscando deliberadamente el escándalo.
El futurismo surge en Milán en 1910, a partir del manifiesto redactado por Filippo Tommaso Marinetti, ideólogo, poeta y editor (1876 ~1944). En paralelo aparecen el suprematismo —que surge casi simultáneamente al constructivismo, compartiendo con él, el rechazo al arte convencional y la búsqueda de una nueva sensibilidad a través de la abstracción geométrica— y el dadaísmo, creado en Zúrich en el Cabaret Voltaire entre 1916 y 1922 por Hugo Ball, autor y poeta alemán (1886 ~1927), junto a Jean Arp y Tristan Tzara, seudónimo del poeta, escritor y ensayista rumano Samuel Rosenstock (1896 ~1963). El dadaísmo ejerció una amplia influencia en todos los campos de la creación artística, fundiendo vida y arte mediante acciones provocadoras; esa provocación actuó como aglutinador de un movimiento que puede definirse como anti-arte, término que sin duda habría complacido a sus integrantes, empeñados en “escandalizar a la burguesía”.
Café de Unie de Jacobus Johannes Pieter Oud Rotterdam 1925
El dadaísmo actuó como piedra fundacional de otros movimientos, como el surrealismo o el estridentismo, movimiento de vanguardia latinoamericano e interdisciplinario iniciado en 1921 en la Ciudad de México por el poeta Manuel Maples Arce (1900–1981), que trasladó el espíritu de ruptura dadaísta al contexto urbano y moderno de América Latina. Ese impulso experimental y provocador, basado en la negación del canon y en la incorporación de elementos de la vida cotidiana, puede rastrearse, de manera más difusa, hasta el Arte Pop de los años 60.
En todos estos “ismos”, lo común es el rechazo a lo convencional, creando —a partir de la oposición a lo que les precede— una idea nueva que permita la creación en libertad: de formas, de elementos, de colores y de luz, sin dogmatismos.
El constructivismo da gran importancia a la técnica y a los pasos que utiliza para alcanzar su cometido final: la obra. Su campo de acción es muy amplio, ya que puede ubicarse en el espacio no sólo de forma bidimensional, sino también interactuar en él en tres dimensiones, utilizando líneas puras y formas geométricas (arquitectura, escultura y diseño). Estas técnicas permiten a sus creadores difundir ideas tanto en carteles como en fotografías, propaganda o ilustraciones.
Utilizan materiales simples como madera, metal, cartón y vidrio, y colores fuertes como el rojo, azul, amarillo, negro, blanco y el naranja, en sintonía con la voluntad constructivista de integrar arte, técnica e industria y de producir obras reproducibles con una clara finalidad social.
Aleksandr Rodchenko, Danza, ca. 1915
Una anécdota curiosa –y cruel- fue la utilización del término “constructivismo” por Malévich para criticar despectivamente en 1917 los trabajos de Ródchenko.
Rodchenko, danza. composición sin objetivo
La obra de Aleksandr Rodchenko, Danza, es una composición abstracta de ritmo dinámico y formas geométricas, donde el movimiento se construye a partir del color, la fragmentación y la tensión espacial.
Hay una innegable influencia de los trabajos de los artistas constructivistas en la arquitectura deconstructivista de Zaha Hadid y de la cooperativa de arquitectos Coop Himmelb(l)au, entre otros, visible en el uso de planos quebrados, tensiones diagonales y composiciones dinámicas que privilegian el movimiento y la fragmentación del espacio.
Estos arquitectos hacen de su nombre un juego de palabras: Himmelblau significa “azul celeste”, y Himmelbau, “construcción celeste” o “construcción celestial”. Ambos estudios participaron en la exposición deconstructivista del MOMA (que mas adelante lo explico en detalle).
Manifiesto Realista
Naum Gabo. cabeza Nº 2 1916
Es en 1920 cuando Antoine Pevsner y su hermano Naum Gabo (cuyo nombre real era Naum Neemia Pevsner, pero adopta el seudónimo Gabo para diferenciarse de Antoine) publican, el 5 de marzo, el Manifiesto Realista, en el que explicitan las ideas del constructivismo. Es la primera vez que el término es utilizado. En el texto critican el cubismo y el futurismo y organizan una exhibición en un kiosco de música del bulevar Tverskói, en Moscú.
Antón Pevsner
En 1922 Alekséi Gan utiliza el término como título de su libro Constructivism, influido en parte por el suprematismo (la supremacía del sentimiento puro en el arte). Los artistas tejen lazos y comparten intereses comunes. El líder de los suprematistas es Kazimir Malévich, quien crea la sociedad de artistas Supremus junto a Liubov Popova, El Lissitzky y Aleksandr Ródchenko.
Tanto Vladímir Tatlin como Aleksandr Ródchenko utilizan el constructivismo con una intención “útil” al servicio de los fines de la revolución, distinta de la postura de Wassily Kandinsky, quien en su arte abstracto defiende la estética y la libertad, sin la intencionalidad de emitir un mensaje directo.
Kasimir Malevich, suprematismo
Kazimir Malévich, en su composición suprematista, plantea una geometría elemental y colores primarios organizados en un espacio blanco, donde la forma se emancipa de la representación y afirma la primacía de la percepción y la sensibilidad pura.
Kazimir Malévich, composición. Suprematista, ca. 1915
Seis décadas más tarde, a finales de 1980 el llamado deconstructivismo en la arquitectura, crea una fragmentación controlada, que conduce a un formalismo aparentemente espontáneo e improvisado (“aparentemente” porque es producto de un pensamiento y una actitud reflexiva). Estamos ante obras que se crean desde el instinto y no tanto por conceptos racionales.
Paralelamente a su necesidad de expresión, buscan y encuentran un gran aliado en el arte y en el diseño gráfico. Ambos les ayudan en la transmisión y comprensión de sus mensajes. En ambas áreas, las obras y los proyectos nacen en la “cabeza del artista o del arquitecto». Este concepto ha sido expresado a partir de la comparación con la acción de las abejas, que construyen la celda en la colmena de manera instintiva, a diferencia del arquitecto o del artista, que concibe su obra primero como idea antes de materializarla. (2)
Deconstructivismo “hace referencia a la desarticulación de un pensamiento, más que a su destrucción”.
“…lo característico en la arquitectura es la perfección violada…” . Jacques Derrida
Deconstructivismo: fragmentación, distorsión, geometría no euclidiana (que no sigue algunos de los parámetros de Euclides), un rol opuesto al modernismo y al posmodernismo; posee un discurso reflexivo propio. En la búsqueda de ese discurso, y de la mano del arquitecto Peter Eisenman, llegamos al filósofo francés Jacques Derrida (1930–2004), considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes, cuyo pensamiento se vincula a la deconstrucción y a la figura del filósofo-artista, así definida en la biografía escrita por Benoît Peeters (1956).
Derrida adopta el término deconstrucción, ya que “hace referencia a la desarticulación de un pensamiento, más que a su destrucción”.
En la exposición deconstructivista en el MOMA, nace el término Deconstrucción
En 1988, los arquitectos Mark Wigley (profesor en Princeton University) y Philip Johnson (director del Departamento de Arquitectura y Diseño del Museum of Modern Art), con la coordinación de Frederieke Taylor, organizan la exposición Deconstructivist Architecture desde el 23 de junio al 30 de agosto de 1988. En el catálogo oficial de la exposición, publicado por el MoMA, con textos de Philip Johnson y Mark Wigley, Wigley escribe «que el punto en común de los arquitectos participantes es cómo perturban la manera en que pensamos la forma, construyendo edificios inquietantes que explotan el potencial desconocido del modernismo».
Lista de los arquitectos participantes y de los proyectos expuestos
– Coop Himmelb-l-au (cooperativa de arquitectura creada en 1968) Viena arq. Wolf D. Prix (1942) y Helmut Swiczinksy (1944), Ático en Viena -1985- Hamburg Skyline 1985 edificio de apartamentos en Viena 1986.
– Peter Eisenman estadounidense (1932), Biocentro para la J. W. Goethe Universidad, Frankfurt, concurso 1987.
– Frank Gehry canadiense/estadounidense (1929), Casa Gehry, 1977-87 y Residencia familiar ambas en Santa Mónica, 1978.
– Zaha Hadid iraquí/inglesa (1950 ~ 2016), The Peak, concurso Hong Kong, 1983.
– Rem Koolhaas holandés (1944), Rotterdam edificios en torre 1981.
–Daniel Libeskind polaco/estadounidense (1946), City Edge concurso, Berlín, 1987.
– Bernard Tschumi suizo/estadounidense (1944), En el concurso para el Parque de la Villette, 1982, plantea que hoy en día las funciones cambian con usos diversos, museos en antiguas estaciones, bibliotecas en iglesias, entonces ya “la forma no sigue más a la función” que fue el principio funcionalista de la Bauhaus.
Hay referencias adicionales en el deconstructivismo a varios movimientos del siglo XX, la interacción modernismo/posmodernismo, expresionismo, cubismo y el arte contemporáneo.
El intento del deconstructivismo es liberar a la arquitectura de las reglas modernistas, que sus seguidores juzgan constrictivas, como “la forma sigue a la función” (form follows function), frase acuñada por el arquitecto Louis Sullivan (1856–1924), y que a su vez remite a Marco Vitruvio Polión (ca. 80–70 a. C.–ca. 15 a. C.) en su tratado De Architectura. Asimismo, cuestiona principios como “la pureza de la forma”, entendida como ideal estético que busca la complejidad de la sencillez, y la “verdad de los materiales” (truth in materials), tanto en su uso estructural como estético.
Estas teorías se reflejaron en la revista Oppositions (publicada entre 1973 y 1984), editada por el Institute for Architecture and Urban Studies, con sede en Nueva York. Asimismo, sus postulados fueron reconocidos como afines a los desarrollados en el libro Complejidad y contradicción en la arquitectura (1966), de Robert Venturi (1925 – 2018).
Si bien Robert Venturi es un posmodernista, los deconstructivistas encuentran sentido a sus propias propuestas funcionales, estructurales y espaciales. Tanto Jacques Derrida como Peter Eisenman presuponen la arquitectura como un lenguaje capaz de comunicar un cierto sentido, susceptible de ser abordado desde la filosofía del lenguaje al debatir y estudiar nociones como significado, referencia, entendimiento, pensamiento y comunicación. La dialéctica conformada por la presencia y la ausencia es un tema recurrente en la arquitectura de Eisenman, ya que el lleno y el vacío encuentran su referente en los procesos de construcción y deconstrucción.
Indudablemente, ambos términos —constructivismo y deconstructivismo— se complementan al vincular obras, movimientos y una base de desarrollo intelectual, teórico y práctico, articulando a artistas y arquitectos en un recorrido de poco más de medio siglo. Lo que no es poco.
Nota
1
Entre el 18 de diciembre de 1911 y el 1 de Enero de 1912 se realizó la primera exposición de El Jinete Azul, en la Galeria Muniquesa Thanhauser donde se expusieron 50 obras de los artistas Albert Bloch, David y Vladimir Burliuk, Heinrich Campendfonk, Robert Delauna y Elisabeth Epstein, Eugen von Kahler, Vassily Kandinsky, August Macke, Franz Marc, Gabriele Münter, Jean Bloé Niestlé, Henri Rousseau y Arnold Schönberg.
Vasili Kandinsky recibió a los visitantes con el siguiente texto: “En esta pequeña exposición no intentamos difundir una forma específica o determinada. Lo que queremos es presentar, a través de las distintas formas aquí representadas, las diferentes maneras mediante las cuales se manifiestan los deseos internos del artista”.
2
Maurice Lagueux Departamento de Filosofía Universidad de Montreal, refiere a Karl Marx, en un célebre pasaje del Capital evidenciando la cualidad del hombre». (El Capital, Libro 1, in Marx, 1963, p. 728).
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