El arq Marcel Lajos Breuer nació en Hungría (Pécs 1902 – 1981 Nueva York).

Tuvo una cercana relación con la escuela de la Bauhaus dirigida por Walter A.G. Gropius (1883 -1969), que funcionó en la ciudad de Weimar desde su fundación el 1 de abril de 1919 hasta 1925, Breuer fue uno de los 143 alumnos con que la escuela contó en su segundo año de vida
Trabajo en el estudio de Pierre Chareau (1883~1950) y ante el llamado de Gropius (que valoraba su talento), vuelve años más tarde a la Bauhaus ubicada ahora en la ciudad de Dessau, desde 1925 hasta su clausura en 1933, para dirigir el taller de muebles, es allí donde diseña sus primeras sillas de tubo de acero, y la famosa silla Wassily.
Tuvo excelentes profesores como Johannes Itten (1888~1967), Walter Gropius (1883 – 1969), Josef Zachmann (1888 – 1928) y Paul Klee (1879~1940). Reconocería a Paul Klee (1879 – 1940) y a Wassily Kandinsky (1866 – 1944) como los profesores que más marcaron su formación.

En 1925, con sólo 23 años, Breuer, siendo director del taller de ebanistería de la Bauhaus, se interesa por la forma en que la fábrica de acero alemana “Mannesmann” había conseguido doblar tubos de acero sin que se rompieran y utilizándola para fabricar distintos objetos, como la bicicleta Adler.
Utilizó esa técnica logrando una revolución en el diseño de muebles al fabricar las primeras sillas y mesas con tubo de acero, lo que sin duda fue su trascendental aportación a la historia del mobiliario.
Ver el programa de la Bauhaus https://onlybook.es/blog/1350-2/
Sus obras
El arquitecto Marcel Breuer realizó importantes obras referenciales de la arquitectura moderna, muchas han sido declaradas patrimonio arquitectónico, se las respeta y preserva.

Entre ellas en la República Argentina, en Playa Serena, Mar del Plata, Marcel Breuer, junto a los arquitectos Eduardo Catalano y Carlos Coire, construyeron el Parador Ariston.
La intención de este artículo es señalar la importancia de preservar el Ariston, por ser una obra importante, de un arquitecto respetado, integrante de la Bauhaus como alumno y profesor, y un hecho no menor, ésta es su única obra en América Latina.
Esta en estado de ruina, para salvarlo firma y difúndelo. A septiembre de 2025 hemos recibido el apoyo de 35.000 firmas. Gracias
Ver la historia completa del Ariston https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-una-ruina-moderna-por-hugo-a-kliczkowski/
El Hotel Marcel
Arquitectos Marcel Breuer y Robert F. Gatje

El edificio que hoy alberga el Hotel Marcel nació entre 1968 y 1970 como sede de la Armstrong Rubber Company, diseño del arquitecto Marcel Breuer junto a Robert F. Gatje, es un ejemplo sobresaliente de brutalismo: un bloque administrativo suspendido sobre los laboratorios de investigación, con un vacío intermedio de dos pisos que reducía el ruido generando una imagen monumental.
En 1988, la Pirelli Tire Company adquirió Armstrong Rubber, convirtiendo el edificio en su sede. Tras quedar abandonado en 1999, fue adquirido en 2003 por IKEA, que demolió gran parte de los talleres y laboratorios provocando una gran controversia local.

Es difícil comprender por qué y sobre todo para que IKEA demolió la parte inferior, y construyó sus clásicos y vulgares galpones, la parte demolida tenía grandes luces y se podía haber protegido y reutilizada la obra.
En 2000 fue incluido en el Registro de Lugares Históricos de Connecticut y, en 2021, en el Registro Nacional de Lugares Históricos. El cambio llegó en diciembre de 2019, cuando el arquitecto y desarrollador Bruce Redman Becker, quien detenta un máster en la universidad de Yale, compró el edificio a Ikea por 1,2 millones de dólares. Entre 2020 y 2022 se llevó a cabo la transformación: la fachada se mantuvo, restaurando paneles y reemplazando ventanas por triple acristalamiento; el interior, rediseñado por Dutch East Design, conservó detalles originales como paneles de madera, iluminación de los años 60 y sillas Cesca (en honor de su hija Francesca) de Breuer.
En mayo de 2022 abrió como Hotel Marcel, es parte de la colección Tapestry de Hilton, con 165 habitaciones, restaurante, bar y espacios para eventos. Sus más de mil paneles solares generan hasta 700 000 kWh anuales, y un microgrid, sistema de generación propio, le permite operar desconectado de la red eléctrica. Verlo físicamente, impresiona ver esa separación de 2 pisos, no existiendo ya toda la planta baja que ha sido demolida.
El Museo Whitney
Arquitecto Marcel Breuer

El Museo Whitney es un volumen rotundo en medio de las casas señoriales del Upper East Side de Manhattan, en Nueva York.
Para sus vecinos fue una declaración arquitectónica tan contundente como las obras que se exhiben dentro del Museo. Diseñado por Marcel Breuer e inaugurado en 1966, su exterior de granito de bloques pesados, los bordes que ascienden en voladizo y las célebres ventanas invertidas – más estrechas en la base y más amplias en la parte superior – rompieron con la armonía académica del entorno.

Algunos vecinos lo vieron como un edificio agresivo, y fuera de escala, y debieron convivir con una presencia brutalista en medio de sus casas tradicionales. Con el tiempo, sin embargo, comprendieron que ese lenguaje monumental expresaba un espíritu acorde con la colección que albergaba: un arte moderno y contemporáneo dispuesto a incomodar, incluso a confrontar con el pasado reclamando su lugar. Hoy el Whitney se reconoce como inspirador, una pieza maestra que dio identidad al museo, y redefinió la relación entre arquitectura y arte.
La Casa Hagerty
Arquitectos Marcel Breuer y Walter Gropius

La Casa Hagerty (1938), en Cohasset, Massachusetts, es un ícono temprano de la modernidad en la costa este norteamericana. Proyectada por Walter Gropius y Marcel Breuer, resume en su geometría en forma de L el ideario de la Bauhaus: pureza formal, funcionalidad y diálogo franco con el paisaje.
Su presencia blanca y despojada, con superficies lisas y volúmenes ortogonales, causó sorpresa en su tiempo. John Hagerty, su primer propietario, recordaba con humor cómo los vecinos la comparaban con “el ala de mujeres en Alcatraz”, incapaces de asimilar que la modernidad no buscaba ornamentos, sino síntesis y claridad.
La casa, sin embargo, fue mucho más que un gesto rupturista. Su sistema de ventanales de doble altura enmarcaba el horizonte del Atlántico y hacía del mar parte del espacio doméstico. Los interiores, organizados con escaleras de acero y tuberías vistas, trasladaban al ámbito privado el lenguaje de la industria y del barco, símbolos de progreso.
El Parador Ariston
Arquitectos Marcel Breuer, Carlos Coire y Eduardo Catalano

Como parte del patrimonio cultural, existe “ruinosamente” el Ariston, aquel histórico edificio que marcó una época en la vida social de la ciudad.
Es la única obra de Breuer en Latinoamérica. El Parador Ariston representa una audacia estética y un testimonio de modernidad que merece ser protegido frente al olvido y su demolición.
La Casa Grieco
Arquitecto Marcel Breuer

La Casa Grieco en Andover, Massachusetts de 1956, diseñada por Marcel Breuer, es un ejemplo de su exploración en la tipología binuclear, que articulaba la vivienda en dos alas diferenciadas. El acceso se produce en el centro de la composición, a través de un hall transparente, casi un patio cubierto, que organiza la circulación.
En el ala norte se dispone la zona íntima, con el dormitorio principal y una habitación secundaria. Este volumen, bajo y compacto, se abre hacia un jardín orientado al este. En el ala sur, la casa se eleva sobre el terreno, formando un mirador hacia el paisaje. Allí se concentran los espacios sociales: salón, comedor, cocina y un pequeño dormitorio, todos protegidos por una pérgola ligera que tamiza la luz del sur y al mismo tiempo enmarca la vista hacia el horizonte.
En el nivel inferior el garaje, el cuarto de máquinas y las dependencias de servicio, con acceso directo al hall mediante una escalera interior.
Breuer pone especial atención en la dialéctica de materiales: en el ala de dormitorios, el volumen se percibe macizo y cerrado, mientras que en el ala social la arquitectura se vuelve ligera, con grandes paños de vidrio, evitando el contraste absoluto: en la parte sólida introduce ventanas en esquinas y cubiertas independientes; en la parte ligera, los huecos se entienden como cortes netos en la masa. Generando un equilibrio entre masa y transparencia, entre tradición y modernidad.
El IBM Research Center
Arquitectos Marcel Breuer y Robert F. Gatje

El IBM Research Center en La Gaude, diseñado por Marcel Breuer y Robert Gatje entre 1960 y 1962, es una obra maestra del brutalismo tecnológico, marcando un hito en la arquitectura corporativa al trasladar las operaciones de IBM Francia desde París a una ladera cercana a Niza. Elevado sobre pilotis, el edificio reducía las alteraciones del terreno y preservaba vistas panorámicas, en sintonía con los ideales modernistas de respeto al sitio. Su planta en dos alas en forma de «Y», articuladas desde un núcleo central, optimizaba la luz natural y la eficiencia del trabajo colaborativo.
Introdujeron el sistema de fachada prefabricada Breuer-Beckhard, que integraba climatización en paneles de hormigón, reducía tiempos de obra y regulaba la incidencia solar. Sus formas contundentes reflejan la lógica estructural del edificio, en un gesto que combina monumentalidad con ligereza.
La Gaude anticipó el modelo de campus corporativo que dominaría en décadas posteriores y sigue siendo un referente en la discusión sobre construcción industrializada y planificación flexible. Una anécdota elocuente cuenta que Thomas Watson Jr., presidente de IBM, quedó tan impactado por la maqueta del edificio que la instaló en su oficina de Nueva York como emblema del futuro corporativo.
La casa Abele
Arquitectos Marcel Breuer y Walter Gropius

La Casa Abele en Framingham (1941), es el resultado del trabajo conjunto de Walter Gropius y Marcel Breuer para su cliente John Abele, pertenece al período en que el fundador de la Bauhaus se asentó en Nueva Inglaterra e intentó demostrar que el ideario moderno podía integrarse al paisaje suburbano norteamericano. Con estructura de madera, revestimientos blancos y bandas vidriadas horizontales, la vivienda se aleja de los materiales industriales del modernismo europeo y adopta la lógica constructiva local. Su diseño tiene claridad geométrica, flexibilidad espacial y una implantación apropiada.
El resultado es una casa sobria y luminosa, ha funcionado como un manifiesto pedagógico para sus estudiantes en Harvard: el International Style para no ser un objeto “importado”, debía adaptarse a su nuevo contexto.
El Parador Ariston
Arquitectos Marcel Breuer, Carlos Coire y Eduardo Catalano

En 1948, M. Breuer deja en Mar del Plata una obra pionera en América Latina: el Parador Ariston, donde expresa una fluidez espacial y una visualización cuidada con el paisaje. Una obra que colabora con la internacionalización del movimiento moderno.
Se trata de un pequeño pabellón costero en Mar del Plata, el único edificio de Breuer en América Latina, que conjuga las ideas del Movimiento Moderno con un fuerte sentido del lugar
La Cabaña Chamberlain
Arquitectos Marcel Breuer y Walter Gropius

Entre 1940 y 1941 los arquitectos Marcel Breuer y Walter Gropius realizaron la Cabaña Chamberlain en Wayland.
Pequeño y formalmente simple, este refugio de fin de semana para una pareja de edad avanzada es arquitectónica y estructuralmente bastante complejo. La caja que contiene las zonas principales de la vivienda es una forma inequívocamente moderna, elevada sobre el suelo con un voladizo de 2,5 metros en uno de sus extremos.
Sobre un sólido semisótano de mampostería, con sencillas ventanas estándar de carpintería metálica, perforan las fachadas revestidas con listones de abeto de Oregón, como las casas suburbanas americana. La frialdad del estilo internacional se suaviza aquí gracias a la incorporación de materiales naturales y tradiciones constructivas locales.

Breuer estaba fascinado por el sistema constructivo del entramado de madera (balloon-frame) que tenía, y sigue teniendo, gran aceptación en EE UU.
Este sistema consiste en unos paneles ligeros y un conjunto de delgados pies derechos de madera, muy próximos entre sí, y revestidos con listones. Por lo general, los paneles se colocan sobre cimientos continuos o sobre los muros del sótano, pero Breuer, que había estado al frente del taller de carpintería en la Bauhaus, pensó que se les podía hacer trabajar más. Reforzados por una capa interior de tablas en diagonal, podían convertirse en vigas de celosía de la altura de una planta, capaces de salvar luces grandes y de proyectarse en voladizo más allá de sus puntos de apoyo.
En el interior, el volumen principal está dividido en dos zonas, una ancha y otra estrecha. La cocina, el baño y el vestidor ocupan la zona estrecha, mientras que el estar comedor y el dormitorio ocupan la ancha. Pero el rasgo más destacado es el volumen aislado del hogar de piedra, que parece brotar del sótano.
Se accede al porche desde el jardín mediante una corta rampa.
¿Habrá inspirado la estructura en voladizo a Mies van der Rohe para la casa Farnsworth?
El gusto de Breuer por la piedra natural podría provenir de Inglaterra, donde, como su colega Walter Gropius, permaneció poco más de un año, en el edificio Isokon, en su camino desde Alemania a EE UU.
Ver Isokon en https://onlybook.es/blog/el-edificio-isokon-lawn-road/
Allí, asociado con el arq. F. R. S. Yorke, proyectó una galería de exposición de muebles con paredes de vidrio y piedra de Cotswold.
En la cabaña Chamberlain se combinan tres sistemas estructurales distintos, muros de carga para el sótano, balloon-frame en el volumen principal, y pilares y jácenas (vigas maestras) para el porche.
Breuer consideraba que esta casa era la más bella de entre el centenar de casas que proyectó a lo largo de su larga carrera.
Diseño de Muebles
Arquitecto Marcel Breuer

El Arq Marcel Breuer realizó diseños de muebles que 1 siglo más tarde siguen siendo admirados en todo el mundo
Estamos juntando sus edificios, sus diseños de sillas con el legado del Parador Ariston, pues todos son clásicos modernos.

Lo notable de Breuer es que supo construir un puente entre el objeto cotidiano y el edificio monumental, siempre bajo los mismos principios: un claro planteo estructural, la simplicidad de sus líneas y la integración del arte, la técnica y la industria.
Breuer en la Bauhaus fue aprendiz y maestro, la Bauhaus fue el laboratorio donde se formó.

Ingresó en 1920 con apenas dieciocho años y eligió el taller de carpintería, aprendió a pensar el mueble no como un objeto artesanal aislado, sino como parte de una cultura donde los objetos pueden mejorar la vida diaria.
Con apenas veintitrés años, Breuer se convirtió en maestro y comenzó a guiar a otros jóvenes en la búsqueda de un mobiliario moderno. Enseñaba a experimentar con materiales industriales, a simplificar la forma y a concebir los muebles como prototipos reproducibles. Su énfasis en el “menos es más” aplicado a la carpintería y al metal sentó bases que luego seguirían Mies van der Rohe o Mart Stam.


La experiencia docente fue clave: le permitió afinar sus ideas, sistematizar un método y proyectarse más allá del taller. En la Bauhaus germinó la idea que lo haría célebre: trasladar el lenguaje de la bicicleta Adler —el tubo de acero ligero, flexible y resistente— al mobiliario doméstico.
La primera concreción fue la silla B3, luego bautizada Wassily en honor al pintor Kandinsky, que admiraba su diseño y por sugerencia del diseñador italiano Dino Gavina.
Su estructura de tubos de acero cromado y superficies de lona o cuero era transparente y ligera, casi un esqueleto funcional que parecía flotar en el espacio. El gesto fue radical: frente a los sillones pesados y ornamentados de la tradición burguesa, Breuer ofrecía un objeto desnudo, industrial, producido en serie, sincero, abierto a todos.


En 1928 ideó la silla Cesca (B32), en honor a su hija Francesca, que llevó aún más lejos el desafío. En voladizo y sin patas traseras, ofrecía una elasticidad sorprendente. El uso de madera y rejilla de caña aportaba una calidez doméstica que equilibraba la frialdad del metal. La Cesca logró algo raro: ser experimental y, a la vez, accesible al gran público. Décadas después, se convirtió en una de las sillas más vendidas de la historia.
Estas piezas condensan la evolución de Breuer: de la experimentación radical (Wassily) a la síntesis entre tradición y modernidad (Cesca), y podríamos incorporar la claridad conceptual del Ariston. Todas, sin embargo, compartían los mismos valores: ligereza, claridad estructural y en el caso de las sillas facilidad para ser fabricadas en serie.

La radicalidad de Breuer no pasó inadvertida. En la Alemania de los años veinte, sus sillas fueron vistas por muchos como demasiado “industriales” y carentes de calidez. Pero con el tiempo, su lenguaje se volvió sinónimo de modernidad.
Tras emigrar a Londres en 1935 y habitar el Isokon y luego a Estados Unidos en 1937, Breuer consolidó su prestigio.
En Harvard enseñó junto a Gropius, transmitiendo a generaciones de arquitectos la disciplina del diseño moderno. Y en colaboración con la firma Knoll, sus muebles entraron en la producción masiva. La Wassily y la Cesca comenzaron a poblar oficinas, bibliotecas, cafeterías y viviendas, desde Nueva York hasta Buenos Aires.
Su éxito no fue solo comercial. Desde 1938, el MoMA de Nueva York incorporó sus sillas a su colección permanente, señalando su condición de clásicos modernos. Breuer demostró que un objeto funcional podía convertirse en una obra de arte industrial.
Reconocimientos y premios
A lo largo de su vida, Breuer recibió numerosas distinciones. Entre las más relevantes destacan:
• Premios en Europa por sus prototipos de mobiliario tubular en los años treinta.
• La Medalla de Oro del American Institute of Architects (AIA) en 1968, reconocimiento a su trayectoria arquitectónica en Estados Unidos. Ver https://onlybook.es/blog/17295-2/
• Doctorados honorarios y exposiciones retrospectivas en museos internacionales.
Si bien la mayoría de los galardones celebraron su labor como arquitecto, el mobiliario fue inseparable de su imagen pública: las sillas Wassily y Cesca fueron y son tan reconocidas como sus edificios.
El salto a la arquitectura
El paso del diseño de muebles a la arquitectura fue natural. Breuer entendía que una silla y un edificio debían responder a los mismos principios de racionalidad y funcionalidad.
Marcel Breuer dejó dos legados complementarios y duraderos. Por un lado, el mobiliario tubular que cambió para siempre el diseño de interiores, democratizando la estética moderna y demostrando que lo industrial podía ser bello y humano. Por otro, una obra arquitectónica internacional que incluye hitos en Europa y Estados Unidos, y que en América Latina se sintetiza en el Parador Ariston, pequeño en escala, pero enorme en valor cultural.
Más allá de los premios y del éxito, Breuer enseñó algo esencial desde sus días en la Bauhaus: que el diseño no es un lujo, sino una forma de pensar el mundo cotidiano. Una silla, una escuela, un museo o un parador junto al mar obedecen a la misma pregunta: ¿cómo puede la arquitectura mejorar la vida?
Casa en el jardín del MoMA de NY
Arquitecto Marcel Breuer

La Casa en el jardín del MoMAfue proyectada por Marcel Breuer en 1949 para la exposición The House in the Museum Garden organizada por el MoMa entre abril y octubre.
En 1948, 11 años después de que Marcel Breuer llegara a los Estados Unidos, el MoMa dedicó una exposición a su trabajo, seguida de un catálogo organizado por Peter Blake. Probablemente como consecuencia de este contacto Breuer fue invitado para otra exposición, The House in the Museum Garden, organizada por la misma institución entre abril y octubre de 1949. Se trataba de la construcción de una casa tipo pensada para los suburbios de las ciudades norteamericanas y destinada a la familia nuclear de aquel país. Después de terminada la exposición los planos podrían ser comprados y la casa construida.
La casa era básicamente un rectángulo de 6 x 20m ubicada perpendicularmente a la Calle 54 Oeste en un jardín próximo al museo que simulaba una parcela hipotética de un barrio-jardín en los suburbios de cualquier ciudad norteamericana. El material predominante era la madera de ciprés, no solamente en su acabado exterior, sino también en los contrachapados estructurales y en los falsos techos. El conjunto se apoyaba en el suelo sobre una losa y zapatas de hormigón armado. El exterior se organizaba por medio de pavimentos, muros bajos de piedra y verjas de madera. Este concepto ya había sido probado por Breuer el año anterior en la Casa Robinson (1946-48), sin embargo, en este caso, formaba en planta una composición que recordaba su periodo de formación en la Alemania de Weimar.

La organización del programa —en línea— en una planta alargada seguía una lógica ya comprobada en proyectos como la Casa Hagerty, la Cabaña Chamberlain y en Cape Cod. Sin embargo, a diferencia de éstas, la casa para el MoMa se apoyaba completamente sobre el suelo y la terraza/mirador fue sustituida por el prolongamiento del pavimento exterior. Breuer yuxtapuso la casa binuclear y la casa de planta alargada, los dos tipos que había comenzado a desarrollar en esa época.
En comparación con el resto de su obra, en esta casa resulta muy novedoso el uso de la cubierta mariposa; Breuer la había utilizado por primera vez en la Casa H para el concurso Designs for post-war living, en la Casa Geller I y en la Casa Robinson. No obstante, en el jardín del MoMa, aprovecha la altura generada por la asimetría de la cubierta para ubicar el dormitorio principal —accesible desde el interior y de forma independiente por una escalera exterior situada arriba del garaje y enterrada aproximadamente 0.90m con respecto al resto de la casa. Estos espacios (garaje, dormitorio principal y salón) son organizados en niveles intermedios alcanzando una riqueza espacial interior muy próxima a la de su primera casa en Lincoln, era una estrategia que ya estaba presente en la Casa Errazuris (encargada en 1925 por el diplomático chileno Matías Errázuruz Ortuzar) diseñada por Le Corbusier en Chile, pero no construida o en ejemplos más coetáneos en Latinoamérica, en especial en Brasil.
La casa en el Jardín del MoMa materializó el rápido grado de madurez alcanzado en una contundente experimentación en torno a la casa unifamiliar norteamericana y su vinculación con los soportes urbanos asociados a ella: la parcela limitada de los suburbios norteamericanos, el refugio en la orilla del río o los enormes solares de las lujosas áreas que se diseminaban próximos a los grandes centros urbanos.
(Urbipedia)
El Parador Ariston
Arquitectos Marcel Breuer, Carlos Coire y Eduardo Catalano

En 1948 Breuer viajó a Argentina y proyectó el Parador Ariston en Mar del Plata, una obra hoy icónica por su condición de pieza única en Sudamérica. Allí, frente al Atlántico, condensó la misma lógica de volúmenes puros, superficies vidriadas y espacios de transición entre interior y exterior, ahora reinterpretados en un pabellón de recreo que dialoga con la costa.
continua en https://onlybook.es/blog/la-bauhaus-la-arq-moderna-el-arq-marcel-breuer-y-el-ariston-segunda-parte/
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Salvemos al Parador Ariston de su ruina
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Diario Clarín https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-